El INEI reportó que la inflación anual de agosto llegó a 4,44 %; los alimentos bajaron en el mes y contuvieron el índice, aunque algunos productos agrícolas ya reflejan el clima y el mayor costo del transporte. Para el comercio mayorista significa costos logísticos al alza y riesgo de que los perecederos se encarezcan en los próximos meses.
La inflación en Perú no da tregua. Según el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), el índice de precios al consumidor de Lima Metropolitana cerró agosto de 2026 con una variación anual de 4,44 %, su tercera aceleración consecutiva y el nivel más alto desde septiembre de 2023, cuando llegó a 5,04 %. La cifra se mantiene por encima del rango meta del Banco Central de Reserva del Perú (BCRP), de 1 % a 3 %, del que salió en marzo de este año.
Lo llamativo es que, en el mes, los alimentos actuaron como freno. El IPC de Lima subió apenas 0,07 % en agosto, y la división de alimentos y bebidas no alcohólicas bajó 0,66 %, lo que impidió un alza mayor.
Qué empujó los precios
Tres de las cuatro divisiones con mayor peso en la canasta subieron en agosto:
- Alojamiento, agua, electricidad, gas y otros combustibles: 0,87 %, principalmente por las tarifas eléctricas.
- Transporte: 0,28 %, por el alza del diésel y el gasohol.
- Restaurantes y hoteles: 0,28 %, por bebidas y servicios de comida.
A nivel nacional, el IPC subió 0,15 % en el mes y acumuló 3,87 % entre enero y agosto. El INEI atribuyó el comportamiento a mayores tarifas eléctricas residenciales, combustibles más caros, dificultades de abastecimiento interno y cierres de carreteras por factores climáticos.
Un año marcado por la energía
El punto de quiebre de 2026 fue marzo, cuando el IPC subió 2,38 % en 30 días. Ese salto respondió a la crisis del gas natural tras la deflagración en Camisea y al encarecimiento internacional del petróleo por el conflicto en Medio Oriente. Desde entonces, la mayor variación mensual fue de 0,52 %, pero los precios no han vuelto a bajar lo suficiente.
A esto se suman los paros regionales en Loreto, Ucayali, Arequipa y Tacna, que bloquearon carreteras y suspendieron el transporte urbano, interprovincial y fluvial, afectando la movilidad de pasajeros y mercancías. Además, el fenómeno de El Niño ya golpea algunos cultivos y el mayor costo del transporte empieza a trasladarse a los productos agrícolas.
Qué significa para mayoristas y comerciantes
El dato de agosto deja un mensaje claro para el comercio al por mayor: el riesgo no está hoy en el precio de compra de los alimentos, sino en el costo de moverlos y conservarlos.
- Distribuidores y transportistas: el alza del diésel y los bloqueos encarecen los fletes. Revisar rutas, consolidar cargas y renegociar tarifas de transporte se vuelve prioritario.
- Comerciantes de perecederos: la tregua en alimentos puede ser temporal. Con El Niño en marcha y costos logísticos al alza, es probable que frutas y verduras se encarezcan en los próximos meses.
- Bodegas y minimercados: las tarifas eléctricas más altas pesan en negocios con refrigeradoras y congeladores. Revisar consumo y equipos puede ayudar a contener el gasto.
- Restaurantes: la división de restaurantes y hoteles sigue subiendo, señal de que los costos de insumos y servicios se trasladan al consumidor.
- Agricultores: vender con contratos que reconozcan el mayor costo del transporte permite proteger los ingresos.
Lo que viene
Antes de la última aceleración, el BCRP proyectaba una inflación de 3,8 % para diciembre de 2026 y un regreso a 2 % recién en 2027. Con los combustibles todavía como principal presión y un Niño en desarrollo, el reto será evitar que los costos logísticos terminen contagiando a los alimentos. Para el comercio mayorista, los próximos meses exigirán ajustar precios con más frecuencia, cuidar la liquidez y seguir de cerca los reportes mensuales del INEI.
Texto elaborado por Mayoristas.com a partir de Perú Retail y otras fuentes públicas. La imagen es ilustrativa.
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