El INE confirmó que la inflación de septiembre llegó a 4,9 %, impulsada por el transporte y los combustibles, mientras los alimentos se mantuvieron estables en el mes y suben 2,5 % interanual. Para distribuidores mayoristas el principal golpe está en la logística, más que en el precio de la mercancía alimentaria.
La inflación en España alcanzó en septiembre de 2026 su ritmo más rápido desde febrero de 2023. El Instituto Nacional de Estadística (INE) confirmó que el índice de precios de consumo (IPC) subió 4,9 % interanual, frente al 4,3 % de agosto, y que el índice armonizado con la Unión Europea (IPCA) llegó a 5 %, desde 4,6 %. Los datos definitivos coincidieron con la estimación preliminar del INE y con lo que esperaban los analistas consultados por Reuters.
El impulso vino, principalmente, de los carburantes y del aumento de los precios de los viajes en avión. La inflación subyacente, que excluye los alimentos frescos y la energía, subió a 3,1 %, desde 2,9 % en agosto.
Los alimentos, en calma
A diferencia de lo ocurrido en 2022 y 2023, esta vez los alimentos no son el motor de la inflación. En septiembre, su precio se mantuvo sin cambios respecto de agosto, con una leve alza de 0,2 % en las comidas fuera del hogar y una baja de 0,1 % en los alimentos consumidos en casa. En términos interanuales, los alimentos suben 2,5 %, por debajo de la inflación general. Los costes de vivienda subieron 0,4 % en el mes.
La inflación se disparó en 2022, tras la pandemia y la invasión rusa de Ucrania, hasta niveles que no se veían desde 1984. Desde entonces se ha mantenido, en su mayor parte, por encima del objetivo de 2 % del Banco Central Europeo.
El golpe está en la logística
Para el sector de la distribución mayorista, el dato tiene una lectura clara: el problema no está tanto en el precio de la mercancía alimentaria como en el coste de moverla. Los carburantes son el principal gasto variable del transporte de mercancías por carretera, que es la vía por la que llega la mayor parte de las frutas, hortalizas, carnes y pescados a los mercados centrales de abastecimiento, como Mercamadrid o Mercabarna, y de allí a fruterías, supermercados y restaurantes.
Qué significa para distribuidores y comerciantes
- Distribuidores y operadores logísticos: el encarecimiento del gasóleo presiona los márgenes del transporte. Revisar cláusulas de revisión de precios por combustible en los contratos, optimizar rutas y aumentar la carga por viaje son medidas clave.
- Mayoristas de alimentación: con los precios de origen relativamente estables, el reto es evitar que el coste logístico erosione el margen. Puede ser momento de negociar entregas menos frecuentes pero de mayor volumen.
- Fruterías, tiendas de barrio y hostelería: los alimentos en casa bajaron levemente en el mes, lo que da espacio para mantener precios competitivos. Las comidas fuera del hogar suben poco, señal de una hostelería que intenta contener sus cartas.
- Agricultores y cooperativas: el gasóleo agrícola y el transporte a los mercados encarecen la producción. Compartir transporte y planificar envíos ayuda a reducir costes.
Lo que viene
La evolución de los precios del petróleo será determinante en los próximos meses. Si los carburantes se mantienen altos, la inflación general seguirá lejos del objetivo del BCE, y el Banco Central podría verse presionado a mantener una política monetaria más restrictiva, con efectos sobre el coste del crédito para empresas y comercios. Para el sector mayorista, la prioridad seguirá siendo la eficiencia logística: cada litro de combustible ahorrado se traduce directamente en margen.
Texto elaborado por Mayoristas.com a partir de La República y otras fuentes públicas. La imagen es ilustrativa.
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