Desde el 1 de junio Ecuador dejó sin efecto la tasa de seguridad del 100 % a las importaciones desde Colombia, tras meses de alzas y represalias y un plazo de la Comunidad Andina. Para importadores y comerciantes de frontera significa volver a costos de entrada normales y reactivar el abastecimiento entre ambos países.
Después de cinco meses de tensión, Ecuador y Colombia dieron un paso para cerrar su guerra comercial. El Gobierno ecuatoriano oficializó el domingo 31 de mayo de 2026 la eliminación de la llamada "tasa de seguridad" del 100 % que aplicaba a las importaciones desde Colombia. La medida, formalizada mediante una resolución del Servicio Nacional de Aduana del Ecuador (Senae), entró en vigor el 1 de junio.
El anuncio vino acompañado de versiones encontradas. El presidente Daniel Noboa atribuyó la decisión a una conversación con el candidato presidencial colombiano Abelardo de la Espriella. El Gobierno de Colombia rechazó esa explicación: según su Cancillería, que calificó de engañosa la versión de Noboa, el retiro de las restricciones responde exclusivamente al cumplimiento de las resoluciones de la Secretaría General de la Comunidad Andina (CAN).
Cómo se llegó hasta aquí
El conflicto escaló rápidamente durante 2026:
- Enero: Ecuador anunció una tasa especial a los productos colombianos, con el argumento de que las acciones del Gobierno de Gustavo Petro contra el narcotráfico y otros delitos en la frontera eran insuficientes.
- Febrero: entró en vigor un arancel del 30 %.
- Después: subió al 50 % y, desde mayo, llegó al 100 %.
Colombia respondió con represalias: impuso gravámenes a distintos productos ecuatorianos, restringió el ingreso de mercancías como arroz y banano y suspendió de forma temporal la interconexión eléctrica con Ecuador. Ecuador, a su vez, elevó las tarifas por el transporte de petróleo colombiano por uno de sus principales oleoductos.
A inicios de mayo, la Secretaría General de la CAN dio un plazo de diez días a ambos países para desmontar las medidas, al concluir que violaban el Acuerdo de Cartagena. Ecuador cuestionó inicialmente las resoluciones, pero finalmente retiró los gravámenes.
Un comercio vital para la frontera
Colombia y Ecuador mantienen un intercambio comercial intenso, en el que Ecuador ha registrado históricamente déficit. Por el paso de Rumichaca, entre Ipiales y Tulcán, circulan a diario alimentos, insumos agrícolas, medicinas, productos de aseo, textiles y materiales de construcción. Durante el conflicto, empresarios, exportadores y comerciantes de ambos países expresaron su preocupación por el daño económico.
Qué significa para importadores y comerciantes
- Costos de entrada normales. Los importadores ecuatorianos vuelven a traer productos colombianos sin la sobretasa, lo que debería reflejarse en precios más bajos para los compradores.
- Reactivación del abastecimiento. Distribuidores y tiendas que habían sustituido proveedores colombianos pueden retomar relaciones comerciales.
- Comerciantes de frontera: en Ipiales, Tulcán y otras ciudades fronterizas, el fin de la guerra comercial alivia una actividad económica que depende en gran parte del intercambio.
- Agricultores y exportadores ecuatorianos: si Colombia también desmonta sus represalias sobre productos como el arroz y el banano, como la CAN exigió a ambos países, podrán recuperar ese mercado.
- Compradores mayoristas: conviene revisar contratos y precios pactados durante el periodo de aranceles, ya que el costo de reposición cambia.
Lo que viene
El fin de los aranceles no borra por completo la desconfianza entre ambos gobiernos. Las diferencias sobre seguridad fronteriza siguen sin resolverse, y la relación bilateral podría cambiar tras las elecciones presidenciales en Colombia. Para los comerciantes, la lección es diversificar proveedores y seguir de cerca las decisiones de la Comunidad Andina, que demostró ser un actor clave para contener la escalada.
Texto elaborado por Mayoristas.com a partir de El Comercio y otras fuentes públicas. La imagen es ilustrativa.
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